diumenge, 10 de febrer de 2019

MUERTE Y RENACIMIENTO

Yo te doy la vida,
yo te doy la muerte;
todo es uno.
Viajas por el sendero en espiral,
por el sendero eterno
que es la existencia,
un devenir constante,
siempre creciendo,
siempre cambiante.
Nada muere que no vaya a renacer,
nada nace que no vaya a morir.
Cuando tu vienes hasta mi,
te doy la bienvenida a casa;
luego, te introduzco en mi útero,
en el caldero de la transformación,
donde se te remueve y tamiza,
donde se te mezcla y se te hierve,
donde se te funde y se te tritura,
donde se te reconstruye y se te recicla.
Tu siempre vuelves conmigo,
tu siempre sales renovada.
Muerte y renacimiento no son más que puntos
de transición a lo largo del sendero eterno.

A.S.M

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